Una relación de pareja implica un proyecto de vida común, es decir, la unión de lo que cada parte por separado espera de la vida, debe ser compatible en el conjunto. Por supuesto cada persona, por el hecho en sí de estar dotada de una capacidad intelectual y afectiva individual, producto de su propia disposición constitucional, de su carga genética, y de las condiciones de aprendizaje a que ha estado expuesto, percibe la vida de acuerdo a su propio punto de vista muy exclusivo, por consiguiente elabora su propio proyecto de vida en donde entran en juego todo un cumulo de variables, tanto biológicas como de pensamientos y de comportamientos. Es por eso que en muchas ocasiones nos topamos con personas muy distintas a nosotros que juran querernos y adorarnos pero no toman en cuenta el proyecto de vida de uno ni chequean si ambos proyectos son compatibles.

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